TEJIDO.
Desde hace un tiempo que vengo hilando hebras de distintos vellones de lanas e hilos, cada textura es la imagen que tengo de alguien de mi familia. Cada color, es lo que yo imagino que de ellos y ellas, irradian. Cada dibujo que iré haciendo, será lo que veo yo en ellos.
Iré tejiendo el chal de mi vida.
Tengo los hilos de oro y diamantes, mis padres, maleables, pero indestructibles, duros pero radiantes, el color dorado y los centellones de ambos se irán intercalando en cada punto que haga, porque son la base de mi tejido; tal vez, un León y una Leona, podrían ser los que los definieran, el primero porque mi padre era imponente de presencia, soberbio en su apostura, buscador del alimento. Mi madre era una leona para cuidarnos y defendernos, adoradora de su león y sus cachorros peleadora en conservar sus dominios.
Mi tejido tiene un par de flores, mi hermana y yo. Ella una hermosa Azucena, tejida con hilos de terciopelo, de un color café pálido, que pronto se diluyó, sólo se pudo tejer en unos cuantos cuadrados en éste chal de la vida, y el único Brotecito que de ella quedó, éste al atravesar los mares, en el olvido de sus raíces entró.
Yo me tejo en dos dibujos, el primero, un Escorpión, pero sólo por el hecho de que estuve por tiempos tratándome de eliminar a mi misma, nunca por dañar a otros; luego, me convierto en un Ave Fénix, que muchas veces volé al alto cielo desde mis propias cenizas. El tejido lleva distintos hilos, de distintos vellones, algunos débiles, otros fuertes, con matices cafés oscuros, claros y amarillentos. Pero ahora, en el supuesto ocaso de la vida, he irrumpido con colores radiantes, vivos, alegres del deber cumplido.
Esta amalgama de ave y arácnido, llegó a tener cuatro descendientes, convertidos, según yo, en, primero una linda y prometedora Luna, con todo sus fases, tejida con hebras de lianas del bosque , que parecen firmes, pero… se cortan y aunque se reparen esos puntos, siempre se notan sus cicatrices, y….la última vez, aunque se haga un nudo, los puntos se corrieron demasiados…y al parecer nada los puede arreglar, ya que pasó a llevar la delicadeza de unos puntos tejidos con hilos de seda…
Luego hay una pequeña Mariposilla…de muy hermosos colores y que saliendo de su capullo y dando unos cuantos vuelos remontose definitivamente al cielo. Convirtiéndose en el primer ángel, que junto a los que luego, con el tiempo, rodean al chal.
Hay un lindo Río, claro, diáfano, transparente, que nace de las montañas, que en el trayecto de su cauce, se une a una Laguna de verde y cristalinas aguas, formado, ambos, dos hermosas Corrientes tributarias.
Quisiera seguir tejiendo y que estas corrientes, junto a las aguas del río y la laguna, llegaran al mar, convirtiéndose en hermosas olas que bañaran las arenas ribereñas, de quizás, que lugares… o tal vez…en sus lechos de calmas aguas dieran albergue a unos pececillos saltarines de alegres colores…
Pero…sólo tejeré lo que hay: el imponente río, la alegre laguna y sus dos amadas corrientes de tan cristalinas aguas. Los puntos los hice con hilos firmes, de colores fuertes y duraderos.
Entre este río y otro que nace en otras montañas, hay una fuerte Paloma, que nace a través de los rayos de la Luna…es de un delicado tejido, hecho con hilos de seda, de colores nítidos y, entrelazados a ella, hay dos Pichones, uno un Águila, tejido con hilos de plata, con brillantes reflejos, que dan luminosidad al entorno, el otro un Colibrí, tejido con hilo de diamante puro, sin pulir, aún, que refleja mil colores en sus diminutas alas.
Luna da otros rayos, uno se convierte en un Lobo con piel de oveja para con sus raíces. Con todos los demás, sociable, de manadas, pero solitario, de linda imagen, que, aunque tiene colores grisáceos, que en su mayoría tiende al negro, no hacen disminuir el encanto que irradia. Los hilos con que lo tejí, aunque firmes y ásperos, parecieran que hacen excelente juego con las lianas de la Luna.
Hay un par de rayos que se convierten en dos Avecillas, que alzan el vuelo y se van alejándose hacia otros horizontes. Las tejí con hilos delgados, con colores difusos por sus lejanías.
El último rayo de la Luna, es una Princesa, que aparece repentinamente en el cuadro de mi chal, de cálida y hermosa apariencia, tejida con delicados hilos del arco iris que, sin embargo se entrelaza firmemente con los verdes de la liana y el tosco gris negro, pero que no pierde el brillo de su dulzura.
He aquí el otro Río, puro desde las montañas, se contamina en el curso de su trayecto, sin embargo sigue siendo puro en su mayor parte, ya que no se ha dañado profundamente, y sus aguas están reflejando hermosos parajes, que lentamente van tomando formas, lo he tejido, con los firmes hilos de los rayos de sol, con colores amarillentos, rojizos, tamizados de verde….que espero…con el tiempo sólo sean eso…colores, nada más.
He aquí el tejido más hermoso que he tejido, “El chal de mi vida"
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